ALEJANDRO GÓMEZ: Experiencia Trasandina
por CornerCorto


Posteado el 2015-08-26 17:56:00




Jugador y entrenador mendocino que actualmente está haciendo su carrera en el vecino país de Chile charló con CornerCorto.

Alejandro juega al hockey desde los 7 años desde que su papá Pepe lo llevo al Club Andino para que siga los pasos de su hermano Gabriel y su hermana Verónica. El negro como le dicen varios, comenzó su carrera hockística en el club de sus amores y nunca se separó del palo ni de la bocha, pero si del color azul que llevaba la camiseta de Andino. A los 18 años hizo su primer experiencia internacional y se fue a jugar a España. Obviamente tenia condiciones para hacerlo y por eso a los 21 años le volvió a salir la oportunidad y no lo dudó, armo las valijas y se fue a Bélgica. Allí construyó una gran aventura, jugando y viviendo del hockey por segunda vez. Según dichos ajenos ese viaje lo cambió mucho, sobre todo fisicamente. (volvió con 11 kilos de más)
Luego llego el tiempo de ser entrenador y el club que le abrió las puertas fue Marista, sin embargo estuvo tan sólo un año allí. Siguió su carrera en Andino entrenando varones y en Los Tordos mujeres, siempre en inferiores.
Salió campeón de todas las categorías que entrenó, menos con la intermedia de Los Tordos, con la cual tuvo la mala fortuna de salir segundo en más de una ocasión.
Lo cierto es que gracias a su gran capacidad de analizar y dirigir el hockey le llegó la oportunidad. Y el llamado llegaba desde Santiago de Chile, precisamente de la Universidad Católica. Ese tremendo club, tremenda institución quería contar con el Alego entre sus filas. Así fue que puso el sello y cruzó la cordillera y hoy, desde febrero del año pasado, vive y sigue ligado al deporte que ama.
 



 Me decís que te llevó PEPE (por su padre) a jugar a Andino


 Sí, en realidad mis hermanos ya jugaban y yo siempre iba a molestarlos, típico de nene, me metía en la cancha con un palo y molestaba a los más grandes, hasta que a los 7 empecé en serio digamos, con horarios.



   Jugaste hasta que te tocó compartir cancha con Gaby. ¿Cómo es eso de jugar con tu hermano?


 

El 7 y el 10, hermanos dentro y fuera de las canchas
Con mi hermano me costó mucho. Juego hace mucho con él. Los primeros años peleábamos bastante. Hasta estuvimos cerca de piñas (risas), fue un papelón. Al tiempo, me di cuenta que no era ejemplo para ningún chico o chica que entrenaba y decidimos cambiar. Los últimos años lo disfruté muchísimo. Mi hermano me ha enseñado la mayoría de las cosas en el hockey. Siempre me aconsejó de la mejor manera fuera y dentro de la cancha. Pero lo que más me gustó fue ser dupla técnica con él, en esa experiencia nos tocó ganar una liga. Fue increíble.



  El presente los tiene distanciados, él en Tordos y vos en Chile, ¿Cómo es dirigir afuera?


  La verdad que estoy muy contento. Más allá que todavía no son todos los equipos tan parejos, se nota que han mejorado mucho. Hay mayor competencia a nivel clubes. En lo personal he crecido mucho,  tengo alrededor mío gente que me enseña, que está en esto hace más tiempo que yo. Estoy en un gran club. Con objetivos de hacer crecer jugadores y siempre intentar ganar lo que se presente. Me tocó perder la final el año pasado pero este año la pudimos ganar.



 Estas a full en Chile, ¿cuántas divisiones entrenas?


Hoy entreno al sub 16 y primera de damas de Universidad Católica. Soy DT del sub 16 de varones y sub 18 de damas de los seleccionados de Chile. También soy asistente técnico del sub 21 de damas, que el año que viene juega los panamericanos y el mundial. Además soy asistente de Alfredo Castro, el mejor entrenador que ha tenido Mendoza y el club Andino.
Sigo jugando pero ya no tanto como antes. Juego en Católica



  ¿Extrañas jugar y entrenar acá en la provincia?


La verdad que extraño jugar con mis amigos. Acá ya no juego mucho. Y no se entiende mucho mi forma de jugar (risas). Extraño divertirme dentro de la cancha. Como entrenador obviamente se extraña. Estaba trabajando en Andino y Tordos donde me tocó ganar muchas cosas. Tenía equipos que jugaban solos. Eran muy completos. Algún día me gustaría volver a Mendoza y entrenar una primera, podría llevar lo que he aprendido.



 ¿Cómo es la convivencia allá? Tengo entendido que vivís con Emiliano Monteleone, tu rival directo del torneo de primera de damas.


Si bien es mi rival directo los dos sabemos que la amistad es más importante que un partido de hockey. Somos amigos desde los 7 años. Compartimos todas las inferiores, viajes, campeonatos ganados y perdidos juntos. El me ganó el año pasado la final y este año me tocó a mí. Igual nos pone contento que uno de los dos gane, eso significa que estamos haciendo las cosas bien. El lleva más tiempo que yo y me ha enseñado muchísimo. Por más que me toque perder sé que mi amigo está ganando y el piensa lo mismo. Se acaba el partido y se termina ahí, no hay bromas ni gastadas.



 Acá en Los Tordos entablaste una relación con “El Perro”, por Leandro Alvaro, él de PF y vos de coach, hoy es difícil imaginárselos separados.




Junto a su hermano Gabriel, su sobrino Silvestre y su fiel amigo, El Perro Alváro, despues de ganar la liga.
  (risas) El perro es un gran amigo, tuve la suerte de conocerlo en Tordos y nos tocó trabajar juntos. Trabajamos juntos en el hockey y también en los boliches (risas). Me entiendo muy bien con él. Más allá de su gran trabajo como preparador físico, sabe motivar muy bien a las jugadoras. Siempre está de buen humor y eso le sirve al grupo. Es como un amuleto, donde está sale campeón. Por eso me lo traje. Me bancó en las buenas y sobre todo en las malas. Sentía que si no me lo traía me iba a costar ganar. Sentía que él era el indicado para contagiar confianza al equipo para poder ganar.



Todos sabemos que para jugar en el seleccionado nacional de Chile hay que ser chileno o estar nacionalizado. ¿Te ofrecieron  ciertos atajos para acelerar la nacionalidad?


 (risas) ¿Cómo te lo explico a eso? Me ofrecieron casarme con una mujer chilena o en su defecto tener un hijo con alguna. Me  lo ofrecían, pero creo que a modo de chiste. Yo me lo tome como broma, nunca en serio. No sé si será verdad o mentira. Pero si quería jugar para Chile, tenía que tener nacionalidad y eso ayudaba a tener la nacionalidad más rápido. Nunca podría hacer eso.



 El que te vio jugar alguna vez sabe que con vos en cancha se va a divertir. ¿Seguís siendo el mismo tribunero que eras acá o cambiaste el perfil?


(risas) Nunca fuí tribunero, siempre me gustó hacer divertir a la gente. Simplemente era mi forma de jugar. Los rivales no se enojaban porque sabían que era mi forma. Nunca fue para sobrar a nadie, es más, cuando ellos me dejaban mal parado en alguna jugada yo también me reía, me pagaban de la misma manera. Ahora ya no juego tanto, acá hay que cuidarse más. No conocen mi forma de jugar, se lo pueden tomar mal. Y mis rivales también son jugadores que entreno en la selección. Trato de tener buena relación con ellos.
 Para mí lo que se hace dentro de un partido queda ahí y se terminó el tema, pero no todos tienen esa mentalidad acá. Así que por respeto, ya no hago eso que me gustaba hacer. Claro que tampoco tengo piernas, corro menos que antes.



Volviendo a tu carrera como jugador en Mendoza. Te toco ganar muchas cosas.


 Siempre fui jugador de Andino, me tocaron rachas que ganamos todo y rachas en las que no ganábamos nada. Con los seleccionados estuve en el sub 15, sub 17, sub 21 y mayor y salí campeón con todos. La del mayor, fue la primera vez en la historia que salió campeón, y estuve en ese equipo. Eso me pone muy contento porque salir campeón es el premio al sacrificio hecho durante todo el torneo y a mí me tocó vivirlo varias veces.



 Y como entrenador, ¿Cuál fue el equipo que más disfrutaste entrenar?


Tuve buenos equipos, pero el que más me gusto fue el de Andino en varones (sub 14 y sub 16). La verdad es que eran solo dos jugadores que sabían jugar y los demás eran todos nuevos. Y de un torneo para otro aprendieron a jugar, desde ahí nunca más perdieron un partido. Siento que fuí parte de ese proceso. Me gustó por que los eduqué como jugadores, me costó mucho pero el resultado fue excelente.
Las demás categorías también me gustaron, pero ya venían con enseñanzas de otros entrenadores. De esta que te hablo, me tocó entrenarlos desde el primer día, por eso sentí que me salió bien el trabajo y hoy son el futuro de los varones del club.



 En definitiva estás muy contento, saliste campeón, vivís con amigos, pero los que te conocen dicen que también extrañas Mendoza a horrores 


Extraño a mi familia, mis amigos, mi sobrino Silvestre. Extraño mucho la competencia de Mendoza, poder competir contra mis amigos que también son entrenadores de otros clubes. Ver a mis amigos con los que jugué toda la vida y ahora son tan buenos entrenadores. Verlos contagiar todo los que nos enseñaron de chicos. Pero bueno hoy mi vida está en Chile y eso también me pone muy contento.

Alejandro Gómez, el Negro, el Ale, ese carismático que creció hockísticamente en Andino, se formó como entrenador y hoy el presente lo ve triunfar en el vecino país de Chile.

Gracias Ale y a seguir por ese camino.



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